Lo más difícil ya lo superaste, ahora disfruta las últimas semanas

¿Estos meses no han sido fáciles verdad? A estas alturas seguramente te sientes muy pesada y agotada. Y si a eso le sumas el nerviosismo de estar en las últimas semanas o días de dar a luz; la impaciencia será tu pan de cada día.

Es probable que comiences a sentirte desesperada, más si ya tienes todo planeado para la llegada de tu bebé, pero es normal, a todas nos pasa. Incluso a nivel emocional, esta parte del embarazo es de las más difíciles, por algo dicen que la paciencia es de sabios.

No te desesperes, ya llegaste hasta aquí, ya pasaron más de 30 semanas de distintas experiencias, unas buenas y otras no tanto, pero ya sabes lo que es estar embarazada, y muy pronto descubrirás lo que es ser mamá. No tengas prisa, sustituye esa ansiedad por ilusión, recuerda que tu bebé siente lo que tú sientes, no lo pierdas de vista.

Acércate a tu médico, puesto que él será un gran aliado en estos momentos. Pregúntale todo lo que te inquiete; hacerlo te dará mucha tranquilidad, ya que sentirás que tienes el control de nuevo, aunque de repente sientas que no tanto.

También busca alternativas para relajarte, retoma tus ejercicios de respiración, acompañados de tu rutina de yoga. Deja que las cosas fluyan, no puedes acelerar el tiempo. El reloj va a seguir caminando estés o no nerviosa y lo mejor es que disfrutes esta espera, se te hará mucho más llevadera, incluso se te pasará mucho más rápido.

Concéntrate en cosas positivas, es muy mala idea dejarte llevar por “y que pasa si…”, no te anticipes a nada. Imaginar distintos escenarios puede volverse un problema, más cuando están relacionados con el miedo. Acércate a tu pareja, pasa tiempo con él, distráiganse el uno al otro, y no se preocupen por cosas que no han sucedido.

Nuestro consejo es que aproveches estas últimas semanas: afina detalles, escucha a tu cuerpo y prepararte física y psicológicamente para la llegada de la persona que a partir de ahora tendrá un lugar central en tu vida. Disfruta estos días sin miedos, sin preocupaciones porque lo mejor está por llegar.