Cuando los niños llegan al mundo, basta con que lloren un poco para hacernos saber que necesitan algo, pero conforme van creciendo, comienzan a enfrentarse a más cosas que el sueño, el hambre o la necesidad de que le cambien el pañal. De pronto aparecen las emociones y con ellas los primeros berrinches, lo que es completamente normal, pues nadie nace sabiendo cómo controlar sus emociones. Al igual que la maternidad, eso es algo que se aprende con el tiempo.

Así que es mejor hacerse a la idea de que parte de nuestro trabajo como mamás es lidiar con las rabietas. Suena complicado y quizás atemorizante, es cierto, pero intentemos verlo desde una perspectiva más positiva: cada berrinche es una oportunidad para enseñarle a nuestros hijos a controlar sus emociones.

berrinches

Para lograrlo, es necesario fomentar la disciplina además de tener mucha paciencia, lo que no es nada sencillo. Por eso, queremos compartirte 3 tips que te ayudarán a lidiar con los berrinches:

  • Si estás en casa y están en un lugar seguro, déjalo solo unos momentos. Esto te ayudará a enviar un mensaje firme sin necesidad de usar palabras, además le darás la oportunidad de desahogarse.
  • ¿Y fuera de casa? Definitivamente ahí no puedes dejarlo solo, pero sí puedes buscar un lugar donde tu hijo pueda desahogarse sin tanto público. Intenta llevarlo tranquilamente a los sanitarios o al estacionamiento, esto les ayudará a ambos a tomar un respiro.
  • Cambia el “¿qué te pasa?” por preguntas que pueda responder con un “sí” o un “no”; o por una pregunta que le ayude a identificar su propia emoción, como “¿estás molesto?”, “¿tienes miedo?”, etc. Esto puede ayudarte a que tu hijo se concentre en intentar comunicarse contigo y poco a poco se calme por sí mismo.

Finalmente, recuerda que si bien es cierto que a veces los niños son poco razonables, no siempre gritan y patalean porque quieran manipularnos o salirse con la suya. Ellos están descubriendo muchas emociones nuevas y apenas están aprendiendo a controlarlas, y este es un aprendizaje que lleva tiempo, ¡así que prepárate para ser muy paciente!